Y la estepa empieza

16 de julio de 2008
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Primeras pedaladas e impresiones de la estepa.

Después de pasar varios días en Ulan Bator, decidimos partir de una vez por todas hacia la inmensidad de la estepa. Una gran planicie verdosa rodeada de pequeñas montanas en la cual las comunidades nómadas y sus animales son sus principales protagonistas.

Después de tanto tiempo en la ciudad, me apetecía retomar el contacto con mi morenita (mi bici). Curiosamente al montar en bici mi visión sobre la vida comienza a cambiar positivamente. Los kilómetros pasan lentamente y la ilusión por este viaje sigue aumentando por momentos. Montar en bicicleta en la estepa es como una gran meditación donde la naturaleza es tu guía. Para algunos esto puede sonar una soberana estupidez. Para otros, en cambio, la vida es una continuidad de buenos y malos momentos. Y montar en bici en un país completamente desconocido, con una lengua ininteligible y con barreras culturales diferentes que te hacen cuestionar la tuya propia es una buena experiencia.

Los caminos se caracterizan por la falta de asfalto pavimentado. Es decir, pura tercería, puro ripio... La parte que recorrimos se encuentra constantemente a 1600 metros de altura y el sol se hace notar diariamente. La climatología es curiosamente caprichosa. A veces llueve, o graniza, o te quemas por el intenso sol. Lo bueno o lo malo de montar en bici es que te encuentras totalmente vulnerable a la condiciones climatologiítas y a la vida misma. El contacto con las gentes del lugar es mas intenso y no hay espacio a la timidez.

La primera toma de contacto con las comunidades nómadas ha sido muy positiva. La cultura nómada reside aun en Mongolia y las gentes son hospitalarias como previamente habíamos pensado. La gastronomía se basa principalmente en comidas muy simples. Carne y leche son sus principales ingredientes. Toda la comida tiene un sabor realmente animal y terrenal. Hemos tenido la suerte de probar diferentes productos lácteos: leche de yegua, caramelos de leche, alcohol con leche. El alcohol esta a la orden del día y hemos tenido oportunidad de presenciar la gran siesta mongola . Esto es, se bebe hasta las trancas y te echas a dormir en cualquier sitio de la estepa. Algo difícil de explicar e intenso de ver.

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