Apuntes desde el Transiberiano II: Irkutsk-Ulan Bator

27 de junio de 2008
Un viaje lleno de aventuras.

Mi experiencia en el transiberiano se podría describir de una sola forma: “Ruski Petruski” Como habíamos previamente dicho el idioma ha sido una barrera difícil de superar. Mi percepción de los rusos ha sido dura. Dura debido a una falta de comunicación directa y a una falta de calidez que tanto nos caracteriza al carácter mediterráneo. El paso de frontera fue realmente un espectáculo. Entre oficiales rusos y mongoles, perros, pasaportes por aquí y papeles por allá, nos dieron fácilmente 8 horas. Realmente pesado. Debo confesar que me alegro de salir de Rusia y llegar a Mongolia. Claramente existe una gran diferencia cultural entre los dos países. Mi primera impresión sobre Mongolia ha sido muy buena. Puedo decir que son gente educada y curiosa con diferentes culturas a la suya. Poca gente habla ingles, tan solo la población joven.

En Mongolia, las comidas son ricas en grasas e hidratos de carbono para poder aguantar los duros inviernos. La climatología es muy variable. Puede diluviar y más tarde quemarte sin compasión. Parece ser que a la gente en Mongolia no les gusta o prefieren mirar hacia otro lado sobre la problemática de los niños de las calles. Veremos..

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