ahora o nunca: proyecto Mongolia
2. ANTECEDENTES HISTÓRICOS, GEOGRÁFICOS Y POLÍTICOS
Enclavada entre las regiones de Asia Oriental y Asia central, la República de Mongolia (en mongol: Монгол улс) es efectivamente un país que vive sumido en un olvido casi universal, eclipsado por las dos gigantescas potencias limítrofes, China y Rusia, países estrechamente ligados a su historia.
El antiguo y legendario imperio mongol llegó a abarcar desde el Sur de Asia hasta Europa central durante el siglo XIII, pero posteriormente perdió su independencia y fue asimilado por China, de la que pasó a ser una provincia (Mongolia Interior) desde finales del siglo XVII hasta 1921, año en el que logró su independencia. En 1924 se proclamó la República Popular de Mongolia, que adoptaría políticas de carácter socialista y propiciaría un acercamiento a la Unión Soviética. Tras la caída del comunismo en el país en 1990, se aprobó una constitución en 1992, que marcaría la transición a la democracia y con la que el país se renombraría como República de Mongolia.
Este enorme país ocupa una superficie tres veces superior a la extensión de España y cuenta con una población inferior a 3 millones de habitantes. Es el decimonoveno país más grande del mundo con una extensión total de 1.565.500 kilómetros cuadrados; no obstante, presenta una tasa de densidad excepcionalmente baja, apenas superando la media de 1 habitante por kilómetro cuadrado. De los aproximadamente 2,8 millones de habitantes que constituyen su población, un alto porcentaje (alrededor del 30%) lleva un modo de vida nómada o seminómada. Más del 75% de los habitantes pertenece a la etnia khalka, y una minoría a otras etnias como la kazaja. La religión mayoritaria del país es el lamaísmo, una fusión entre el budismo y el culto tibetano, lo cual hace de Mongolia, junto al Tibet y Bután, una de las pocas zonas del mundo donde esta creencia es predominante. Su capital es Ulan Bator, donde radica un tercio de la población total.
A nivel geográfico, el país se sitúa sobre una vasta meseta, marcada por fuertes contrastes de paisajes que incluyen las mayores estepas del planeta, abruptas montañas al norte y oeste, el Valle de los Lagos al noreste y la aridez del temible Desierto del Gobi al sur. El carácter inhóspito de su geografía se ve exacerbado por un extremo clima continental que azota el país, haciendo la vida en ciertos lugares casi imposible durante gran parte del año (en los duros y largos inviernos el mercurio llega a superar hasta los 40º bajo cero).




