ahora o nunca: proyecto Mongolia

1.INTRODUCCIÓN. UN PAÍS CAÍDO EN EL OLVIDO
Pensar en Mongolia nos fuerza a adentrarnos en el terreno de la imaginación. La razón es bien simple: nos encontramos ante una sorprendente falta de información sobre la actualidad de ese remoto país. De China se nos bombardea con noticias sobre su impresionante crecimiento económico; del Sureste asiático se nos informa a menudo sobre la lacra de la explotación sexual de menores; y de la India... innumerables datos sobre la sobrepoblación. Y así podríamos seguir con muchos países asiáticos. En cambio con Mongolia incluso el viajero más avezado debe enfrentarse a una preocupante falta de referencias. Probablemente “Mongolia” nos evoque aventureras historias de la infancia sobre la Ruta de la Seda y los viajes de Marco Polo; quizás nos suscite imágenes de las épicas batallas libradas por las hordas de jinetes mongoles liderados por un magnífico Omar Shariff en el papel de Gengis Khan; es incluso probable que lo asociemos con la cría de caballos en hostiles estepas; y para otros este país traerá recuerdos de las interminables partidas del juego de estrategia Risk...
¿Qué sabemos de su historia y de su situación actual? ¿sabemos que más de un 35% de su población vive por debajo del umbral de la pobreza? ¿que alrededor de 4.000 niños están en situación de desamparo?¿que un alto porcentaje de la población infantil rural debe trasladarse con sus familias hasta 8 veces al año en búsqueda de otros lugares donde pastorear? El presente proyecto pretende abordar éstas y muchas otras cuestiones. Esperamos, dentro de las limitaciones de los medios de los que nos serviremos, dar a conocer alguna faceta más de este desconocido país e iremos al encuentro de los herederos caídos en desgracia de Gengis Khan: alrededor de cuatro mil niños que viven en la calle o en “los agujeros” – como ellos mismos los llaman – de la red de alcantarillado donde buscan el calor de las calderas para combatir el extremo frío invernal en la capital más fría del planeta, que han sido expulsados de casa o que se han lanzado a la calle huyendo de los abusos de padres alcohólicos, de familias desestructuradas y oprimidas por una economía en depresión. Una nueva “horda”, pero que a diferencia de sus antepasados no cabalga por las estepas ni busca gloria sino simplemente la mera supervivencia a través de la mendicidad, las drogas y la prostitución y se enfrenta a un futuro más que incierto. Afortunadamente una serie de iniciativas sociales y humanitarias trata de aportar un rayo de luz al túnel en el que se encuentran muchos de estos niños y niñas.





